«Preparar el cuerpo es un arte y ayuda al duelo, da más serenidad»

En España no se guardan demasiados días de velatorio pero en Francia, que son pioneros en esto, o EEUU es una práctica muy habitual esperar días, tres o cuatro, con figuras como Aretha Franklin mucho más y con el cuerpo descubierto. Y, para ello, es preciso el trabajo de un tanatopractor», explica Ángel San Frutos, el primero, y de momento casi único, de Castilla y León. De hecho, el certificado de profesionalidad todavía no se puede adquirir en la comunidad y este segoviano lo obtuvo en Palma de Mallorca en marzo de 2016. Lleva años dedicado a esta profesión, que hasta ahora la realizaban sobre todo forenses, y la defiende «como un auténtico arte. Los fallecidos se preparan en el domicilio y si se tarda tres o cuatro días en enterrarlo, permite un velatorio más prolongado o con el cuerpo sin tapar que hay muchas personas que lo prefieren. Hay que cambiar los fluidos, acondicionar el cuerpo. Es un mundo aparte», reconoce.

Incluye «la posibilidad de embalsamar, de conservarlo para retrasar la descomposición, de reconstruir cara y cuerpo o manos cuando un accidente ha hecho un daño severo sobre el rostro del fallecido para que los padres o familiares puedan verlo, algo que ocurre mucho con los accidentes, necesitan verlo para despedirse y no se le puede presentar de cualquier manera a una madre», destaca Ángel desde su pueblo, Cantalejo.

Este profesional defiende que estas prácticas sobre todo sirven «para ayudar a pasar el duelo, es como si estuvieran dormidos, a veces con un aspecto más sereno que en vida si han sufrido por ejemplo un cáncer y otras enfermeaddes que afectan mucho al rostro». Aunque depende de lo que la familia desee, por término medio «preparar un cuerpo lleva entre ocho y doce horas y añade algo más de dos si van vestidos. Hay que retirar en ocasiones las prótesis de la cara como mandíbulas, o marcapasos, clavos… y devolverle el aspecto tranquilo. Es necesario para que empiece el duelo esta estado, yo preparé el cuerpo de mi propio padre y llevo miles, más de de diez mil seguro, son muchos años», destaca este segoviano de 55 años y padre de una niña.

Precisamente, con los niños «me resulta más difícil porque soy padre y es muy duro, especialmente recuerdo un caso con la misma edad de mi hija. Es lo peor». Ángel asegura que «no es un mal rollo, es una profesión y son personas, nos inspiran todo el respeto. Es como una operación y los que nos dedicamos a ello amamos nuestra profesión».

Explica que raramente emplean fotos del ser querido para recuperar su imagen y, «en general, todo queda a nuestro criterio y en función de lo que pida la familia siempre que sea legal. El maquillaje, por ejemplo, yo creo que no debe apreciarse, solo lograr imitar su rostro en vida». Una profesión en alza y muchos «se han subido al carro, sobre todo en maquillaje que enseñan academias con títulos que no sirven».


Fuente_ www.elnortedecastilla.es