Cursos a examen

La oferta y demanda de cursos de formación se ha disparado en los últimos años con el objetivo de lograr un empleo o mejorar el existente

Las academias lanzan grandes campañas publicitarias en las que se garantiza hasta el 90% de inserción laboral y todo tipo de facilidades

Las quejas se han multiplicado. Publicidad engañosa, profesores sin conocimientos e incumplimientos de contrato sobre cursos que cuestan hasta 3 mil euros

La tanatopraxia, el arte de maquillar y saturar cadáveres, era una técnica desconocida hasta hace pocos años. Quedaba en el ámbito privado de las empresas funerarias y poco o nada se sabía de en qué consistía. Hasta ahora. Es poner tanatopraxia en cualquier buscador y aparecer al instante decenas de ofertas académicas para convertirse uno en tanatopractor en solo unos meses y al “módico” precio de tres mil euros. Además con trabajo casi garantizado: “Claro, todos nos tenemos que morir, cómo me va a faltar trabajo”, es la frase de Verónica, una madrileña que dice sentirse estafada porque el curso que contrató, en realidad, sirve de muy poco. “He ido a un montón de tanatorios, y mi diploma no sirve para nada. Los tanatorios forman a su propia gente a coste cero”, sentencia.

Cuando el paro es alto entre la población juvenil y la incertidumbre laboral sobrevuela entre el resto de ocupados, las academias y centros de formación aprovechan este terreno abonado para ofertar sus productos, que van desde cursos muy especializados hasta formaciones muy básicas o de nueva creación, como los titulados en personal shooper. Y es en esta franja de cursos de nuevo cuño donde acostumbra a surgir más la picaresca.

De la mala praxis no escapan ni los cursos ofertados por el mismo Servicio Público de Empleo. En Oviedo hemos encontrado una academia que ofrecía un curso subvencionado por el estado, y que se quedó a medias, dejando tirados a profesores y alumnos, sin que nadie se haya hecho responsable del asunto. “Me parece una vergüenza que un curso que se paga con dinero de todos los españoles acabe en una farsa pero que el dueño de la academia se quede con el dinero en el bolso”, afirma Alberto, uno de los alumnos damnificados por este curso interruptus.

Si bien es cierto que la gran mayoría de empresas que operan en el sector lo hacen de forma honesta, es conveniente poner el foco en algunas academias, y sus cursos a examen.

Es un reportaje de Carlos Enrique e Isabel Fernández
Imagen: Sara Boldú
Edición: Antoni Tomàs
Sonorización: David Beltrán
Ambientación Musical: Gerard Gual